Clara Gesteira, María Paz García-Vera y Jesús Sanz publicaron en el año 2018, en la revista Clínica y Salud, un artículo titulado Porque el Tiempo no lo Cura Todo: Eficacia de la Terapia Cognitivo-conductual Centrada en el Trauma para el Estrés postraumático a muy Largo Plazo en Víctimas de Terrorismo. Desde el momento que leí la frase introductoria del encabezado, me interesó, me hizo recordar a Hugh Laurie, en su papel del Dr. Gregory House, diciendo: “El tiempo lo cambia todo… eso es lo que la gente dice, pero no es verdad. Hacer cosas cambia las cosas. No hacer nada deja las cosas exactamente como están”.
Ambas ideas expresan algo que va en contra del dicho popular de “El tiempo todo lo cura” o “no hay mal que dure 100 años”. Es decir, pareciera que nos hemos convencido de que las cosas, sobre todo aquellas que nos afectan negativamente, mejorarán simplemente con el paso del tiempo, es decir, sin emprender acciones específicas para su mejora. Esto, posiblemente sea verdad en las situaciones en que el impacto en nuestra vida, es leve o moderado; ya que, el tiempo en interacción con los sucesos cotidianos que vivimos y las experiencias con nuestros seres queridos, pueden ayudar a que nos sintamos mejor. Sin embargo, existen ocasiones en que la mejora no se dará sin realizar tareas específicas para lograrlo.
Tal es el caso de las 120 personas que formaron parte del estudio de Gesteira, García-Vera y Sanz. Dichas personas habían vivido entre 6 y 51 años con Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) o síntomas significativos asociados a éste. Tenían entre 27 y 81 años y, en promedio, más de 18 años viviendo con pensamientos, emociones, sentimientos y conductas que afectaban su vida, y que el tiempo no había podido solucionar.
El Trastorno de estrés postraumático (TEPT), según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales en su quinta edición (DSM V), se origina por la presencia directa o el conocimiento de un suceso que implique la muerte, lesiones o violencia grave, real o amenaza, hacia la propia persona o hacia un familiar o amigo íntimo. Dicho evento puede generar recuerdos recurrentes que conllevan angustia, pesadillas, malestar emocional y fisiológico intenso cuando se recuerda el evento o se está cerca de cosas o situaciones que se asocian a éste, lo que lleva a la persona a evitar todo aquello que se relacione con el suceso, limitando algunas o una gran cantidad, de sus actividades sociales, familiares o laborales. Además, la persona suele tener creencias negativas sobre sí mismo, percepciones distorsionadas sobre las causas o consecuencias del evento traumático, un estado emocional negativo persistente y una disminución importante del interés por las actividades que antes le gustaban o le apasionaban.
El estudio de Gesteira, García-Vera y Sanz tenía como objetivo identificar la eficacia de la Terapia Cognitivo-conductual Centrada en el Trauma (TCC-CT) en personas con el Trastorno previamente descrito. Para esto, hicieron dos grupos de 60 personas cada uno. Uno de estos recibió 16 sesiones de terapia Cognitivo-conductual Centrada en el Trauma, con una duración de entre 60 y 90 minutos, mientras que el otro grupo, se puso en lista de espera para darle el apoyo al término de la investigación. Cabe mencionar que, este tipo de terapia se enfoca en la identificación y modificación de las creencias, emociones, sensaciones y respuestas asociadas al evento traumático.
Los resultados indicaron que, las personas que recibieron el tratamiento psicológico y que concluyeron con todas las sesiones, tuvieron una disminución significativa de los síntomas de TEPT, a diferencia de aquellos que no recibieron el tratamiento. Es decir, el estudio comprobó la efectividad de la terapia Cognitivo-conductual Centrada en el Trauma para la disminución de síntomas asociados a TEPT, incluso en personas que tenían muchos años viviendo con dicho padecimiento y que habían intentado otros tratamientos psicológicos.
Los hallazgos de la investigación descrita, me permiten enfatizar, al menos, dos ideas relevantes. La primera se relaciona con la importancia que tienen para nuestro bienestar y salud mental, las creencias sobre las causas y las consecuencias de lo que vivimos día con día. Es decir, si nosotros creemos que las pesadillas, la angustia, la ansiedad, el malestar emocional, el enojo y el odio, desaparecerán con el tiempo, es posible que no busquemos ayuda y, también es posible, que estos síntomas no desaparezcan.
La segunda idea importante a destacar es, la importancia de saber el tipo de apoyo psicológico que ha demostrado tener mayor efectividad. Si usted se ha dado cuenta que eso que siente no va a desaparecer con el tiempo, debe de acudir con un profesional que pueda ayudarle a mejorar. Con base en los hallazgos de la investigación presentada, queda claro que, si usted tiene síntomas relacionados con un TEPT, una opción adecuada debería ser un enfoque terapéutico Cognitivo-Conductual, que se centre en el evento traumático. Por lo anterior, cabría preguntar ¿Sabe usted el tipo de terapia que emplea su psicólogo o terapeuta? Si no lo sabe, corra a descubrirlo.

Referencia
Gesteira, C., García-Vera, M., P., y Jesús, S. (2018). Porque el Tiempo no lo Cura Todo: Eficacia de la Terapia Cognitivo-conductual Centrada en el Trauma para el Estrés postraumático a muy Largo Plazo en Víctimas de Terrorismo. Clínica y Salud, 29(1),9-13. DOI: 10.5093/clysa2018a3. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=1806/180654860002
¡Excelente y muy interesante artículo doctor!
excelente artículo dr. Tello
Copyright @ Todo los derechos reservados para CENTRO PSICOPEDAGÓGICO STEAM. Designed by DN.
Responder a Rony Cancelar respuesta